Es psicólogo educacional especializado en promoción de la salud infantil. Ha trabajado con colegios y museos en Guatemala para integrar educación en salud, alimentación y hábitos de vida.
El bienestar integral de los niños no sólo depende de buena alimentación y ejercicio. También del conocimiento, de la conciencia sobre su cuerpo, su entorno, sus emociones. En ese sentido, los espacios culturales como el Museo de los Niños de Guatemala pueden jugar un papel importante en la educación para la salud de la niñez guatemalteca.
El museo incluye salas y galerías dedicadas a ciencias naturales, salud, historia, valores humanos. En estas, los niños aprenden no solo conceptos, sino actitudes: cuidado de su cuerpo, del medio ambiente, prácticas sostenibles, higiene.
En Guatemala existen desafíos en nutrición, salud pública y hábitos. Al introducir la educación en salud desde ambientes lúdicos y participativos como el museo, se aporta a la formación de niños que no sólo sepan lo que deben hacer, sino que lo internalicen. Además, los padres que acompañan este proceso refuerzan el rol de modelo y guía.
La educación para el bienestar es más que impartir información: se trata de crear conciencia, motivación y hábitos. Cuando lo hacemos mediante experiencias atractivas —como una visita al museo— y lo seguimos en casa, estamos dando un gran paso hacia una niñez más saludable y empoderada.